El BID aprobó una garantía de US$ 200 millones para la línea de 500 kV que unirá Puerto Madryn con Bahía Blanca y para AMBA I

El Directorio Ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó una garantía de inversión de US$ 200 millones para ampliar la capacidad de transmisión eléctrica de la Argentina. La operación respalda dos obras del Plan Nacional de Ampliación del Transporte Eléctrico: AMBA I, en el área metropolitana de Buenos Aires, y el corredor Puerto Madryn-Choele Choel-Bahía Blanca, el trazado de 500 kilovoltios que debe conectar la generación patagónica con el sistema troncal nacional. Según el propio banco, el programa beneficia de manera directa a 16 millones de usuarios entre hogares y empresas.

La aprobación no es un préstamo tradicional a una empresa: es una garantía de inversión, es decir un respaldo del banco que reduce el riesgo para los capitales privados que construyan y operen las obras. En la práctica funciona como un paraguas: si el concesionario cumple con lo previsto, la garantía no se ejecuta y solo cumple el papel de hacer más barato y más probable el financiamiento. Con ese respaldo, el Estado no tiene que poner el dinero de la obra de entrada y los inversores pueden acceder a crédito en mejores condiciones.

El programa que contiene a las dos obras es de otra escala. El Plan Nacional de Ampliación del Transporte Eléctrico abarca 16 iniciativas con inversiones por más de US$ 6.600 millones y la incorporación de 5.610 kilómetros de líneas de 500 kV en todo el país, un 38% más que las líneas hoy vigentes. El dato que explica la urgencia es que en el segmento de transporte no se hacían ampliaciones desde hace 20 años, lo que generó un cuello de botella que complica la operación del sistema y eleva el riesgo de colapsos.

El corredor patagónico: dos líneas nuevas de 500 kV

El proyecto del sur implica el desarrollo de dos nuevas líneas de extra alta tensión de 500 kV: una entre Puerto Madryn y Choele Choel y otra entre Choele Choel y Bahía Blanca. También prevé ampliar las estaciones transformadoras de las tres ciudades. La Secretaría de Energía convocó a una audiencia pública en Bahía Blanca para presentar los impactos ambientales y sociales del proyecto y avanza en el trámite para obtener la garantía del BID. Junto con la línea Río Diamante-Charlone-O’Higgins, integra el primer paquete de proyectos que el Gobierno prevé licitar bajo el nuevo esquema de concesión con financiamiento privado.

Por qué importa en la Patagonia. La capacidad de generación creció más rápido que la infraestructura de transporte. La expansión de Vaca Muerta y de la generación eólica patagónica enfrenta ese límite antes que uno de recursos: hay energía disponible que no puede evacuarse hacia los centros de consumo. Una línea de 500 kV es la autopista que permite mover grandes volúmenes de electricidad a larga distancia con menos pérdidas; las líneas de 132 kV y de menor tensión, en cambio, funcionan como caminos secundarios para volúmenes mucho menores. Para Chubut y Río Negro, el corredor es la condición para que un parque eólico nuevo pueda vender su producción fuera de la región y para que el sistema nacional tenga respaldo cuando la demanda del área metropolitana sube.

AMBA I: la otra mitad de la operación

La segunda obra es un refuerzo para la zona que concentra cerca del 40% de la demanda nacional. AMBA I contempla unos 270 kilómetros de nuevas líneas de 500, 220 y 132 kV, una nueva estación transformadora en Plomer de 500/220/132 kV, sistemas de compensación reactiva y obras complementarias de conexión, con 2.160 MVA de potencia. El proyecto está organizado en dos etapas que pueden ejecutarse parcial o totalmente en paralelo y se licita bajo el régimen de concesión de obra pública de la Ley 17.520, autorizado por la Resolución 202/2026 de la Secretaría de Energía, del 12 de agosto de 2026.

La inversión estimada es de US$ 800 millones, con la garantía del BID y la posibilidad de aplicar al RIGI. La obra permitiría ampliar en aproximadamente 2.000 MW la demanda que el sistema puede abastecer en el área metropolitana, y Cammesa aportaría US$ 100 millones para acelerar la construcción y evitar trasladar a tarifas el costo del financiamiento inicial. El adjudicatario deberá constituir una sociedad de propósito específico a cargo de la construcción, la habilitación comercial y, según corresponda, la operación y el mantenimiento por 15 años. Los trabajos podrían llevar hasta 52 meses y el cronograma tentativo prevé la apertura de ofertas técnicas en diciembre y la adjudicación en los primeros meses de 2027.

La representante del Grupo BID en Argentina, Viviana Alva Hart, sostuvo que contar con una red de transmisión confiable es esencial para sostener el crecimiento económico, atraer inversiones y mejorar los servicios que reciben los hogares y las empresas, y planteó que AMBA I demuestra cómo el banco puede movilizar inversión privada hacia infraestructura estratégica. La operación está alineada con los objetivos de Conexión Sur y es la primera operación individual bajo una Línea de Crédito Condicional para Proyectos de Inversión que fue modificada para reflejar su nuevo objetivo de contribuir al desarrollo económico mediante un suministro eléctrico confiable y eficiente.

Qué mirar en los próximos meses. Para el corredor patagónico, el paso siguiente es la licitación del primer paquete de concesiones y la resolución de la audiencia pública ambiental en Bahía Blanca. Para AMBA I, el calendario ya tiene fechas: ofertas técnicas en diciembre y adjudicación en los primeros meses de 2027. En los dos casos, la garantía del BID es el respaldo financiero, pero la obra depende de que aparezcan empresas dispuestas a construir y operar a cambio de un canon y de que el esquema tarifario cubra esa inversión. Sin transporte nuevo, la producción eléctrica de la Patagonia y la demanda del área metropolitana seguirán compitiendo por el mismo cuello de botella.

Compartir nota:
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Facebook

Contenido exclusivo para socios

¿Todavía no sos socio?